Una
visita a Gibraltar es la llave de entrada al rico, diverso
y fascinante mundo de la naturaleza.
En la guarida de la parte superior del Peñón
viven sus más famosos habitantes, los monos
(Barbary Apes), la única especie salvaje que
existe en toda Europa. Amistosos, encantadores e inquisitivos,
los monos han vivido en La Roca durante siglos. La leyenda
asegura que cuando estos simios desaparezcan, Gibraltar
dejará de ser británica.
Gibraltar tiene una gran riqueza en flora
–palmeras y jacarandas, lavanda y jazmines, clemátide,
madreselva, geranios y buganvilla, conviven junto a
especies raras, entre las que se incluyen Gibraltar
Candytuft y Gibraltar Sea Lavander, denominadas así
por su propio entorno.
En los mares que rodean Gibraltar, la diversidad de
vida marina es enorme. Si navega por la bahía,
en más ocasiones de en las que imagina,
su barco será seguido por peces voladores y delfines
saltarines.
Cada primavera y cada otoño, el Peñón
se convierte en punto de encuentro para cientos de miles
de aves migratorias que vuelan entre sus lugares de
cría en el norte de Europa, y las zonas a las
que se dirigen en invierno, en el África tropical.
Especies autóctonas como los halcones
peregrinos, los tordos
azules de La Roca, y las
perdices salvajes,
conviven con búhos, águilas,
aguiluchos
y abubillas, águilas ratoneras y milanos
negros.
Han sido realizados grandes
esfuerzos para garantizar que el entorno natural de
La Roca se preservará de cara a sus futuros visitantes
con la misma belleza que existe hoy en día. Una
importante zona de la parte superior del Peñón
ha sido catalogada como reserva natural –y los trabajos
continúan con el fin de transformar el parque
público más famoso de Gibraltar, los Jardines
de Alameda, en un nuevo parque botánico,
capaz de rivalizar con los mejores del mundo.
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